emiliano

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Mi mas oculto deseo fue siempre ser escritor y aprender varios idiomas. He llegado a defenderme bien en Ingles y chapurrear algo de Frances. El cine y la fotografia me fascinan. La música, de todo tipo, ha sido siempre mi relax. La amistad la valora mas que a nada en la vida.

lunes, 13 de junio de 2016

VEJEZ




Ahora en el colmo de la hipocresia a la vejez la llaman "la tercera edad" y no deja de ser un sarcasmo semejante apelativo cuando ves el estado tan lamentoso de algunos ancianos.

Esta sociedad semi-primer mundo hace oidos y ojos ciegos al grave problema sanitario social creado por el innumerable número de ancianos que se va alcanzando.

Pero que importa pues prolongarles la vida supone una fuente de ingresos segura e inagotable, puestos de trabajo para latinos y latinas ávidos de poder trabajar en estos paises llamados del primer mundo, que abandona a sus mayores para que los cuiden hacinados en eso que llaman "residencias para la tercera edad" y a los que tienen acceso ancianos "adinerados" u otros con ayudas de las comunidades autonomas de este país llamado, de momento, España.

Para el que nunca ha visitado una residencia/asilo la impresión es muy fuerte pues ve justo lo que se tapa bajo una capa de amable e interesada condescendencia.
Son "las gallinas de los huevos de oro" que dejan sus patrimonios en las manos del negocio geriátrico.
Si no tienes pasta, no hay residencia, te quedas en casa en soledad y con suerte y paciencia obtienes "una ayuda a domicilio" despues de rellenar infinidad de papeles y obtener algún derecho de la "ley de dependencia" que cuesta mucho tiempo y trabajo obtener.

Mi madre muy a mi pesar, no podía cuidarla pues en casa eramos cinco, ingresó en una residencia hacia el año 1994, con una supuesta demencia que nunca acabé de entender, y despues de pasar por tres geriátricos finalmente falleció en el 2007.
Trece años que núnca merecieron la pena vivirlos, al menos para ella que así me lo confesaba cuando la veia, y finalmente cuando una vez muerta pude verla me dije a mi mismo "al fin descansas".

Mi padre, que se declaró incapaz de cuidarla, vivió solo muchos años y al final tambien sus pasos o su salud le condujeron a una residencia en la que vivió unos tres años.
Falleció con 97 años despues de llevar un largo periodo de liberación marital, pues era ella la que llevaba los pantalones y sujetaba con firmexs el mando de la televisión.
Los cuidados de ambos, privados, pulverizaron toda su fortuna que fue a parar al negocio de los geriatricos, siendo dos "gallinas de oro" que dejaron casi todo sus recursos en manos ajenas.

Entrar en ellos y visitar a mi madre era un suplicio afectivo para mi por ver sus condiciones de vida, teoricamente buenas pero infernales para un ser libre como ella, su propio deterioro y la compañía que le rodeaba.
Demencia, Azeimer, Parkinson, Diabetis, y todas las incapacidades imaginadas.
¿Tercera edad?, o mas bien decrepitud y vejez.
Lo estrepitoso del asunto es que presumimos "de la larga vida de nuestros 
mayores" siendo tras Japon donde mas se vive.
Lo que no se dice es ¿como se vive y donde se vive?.

Ayer que tras estar con mi esposa, en una residencia ya debido a su enfermedad, veia a los jovenes reir, pasarlo bien, observaba a los padres con sus pequeños disfrutar del día en el Mac o paseando por la Puerta del Sol o Calle Arenal, no podia evitar pensar en el posible final que les espera, igual que a mi mismo, y ajenos a el pues seguro que ni tan siquiera han visitado un geriátrico en su vida, dejaban pasar el tiempo, los días sin estimar como vale la libertar de poder andar, reir, ir al cine, tomarse una cerveza o salir de vacaciones.

Vivimos la vida sin sentir a veces que estamos bien y que podemos disfrutar de ella, de nuestras vidas, día tras día y las residencias, hospitales o sitios parecidos "no existen" o resultan algo muy lejano.

Nada mas lejos de la realidad pues llegan y mucho antes de lo que pensamos.





emiliano

miércoles, 8 de junio de 2016

LA SOLEDAD




Toda mi vida viviendo acompañado, mis hermanas, mis padres y sin transición mi esposa, mis hijas, mi esposa enferma y ahora que ella ha ido a una residencia, geriatrico, pues ya no podía seguir en casa con mis cuidados y los de otra persona que me ayudaba, ahora me toca enfrentar el vivir cotidiano en soledad.

Cuarenta y seis años juntos, pasan en un santiamen aunque se atesoran muchas experiencias, y en un día por circunstacias que nadie controla toca enfrentar la vida por tus propios y exclusivos medios como ser humano solo.

Hay quien se pasa casi toda la vida, o gran parte de ella, en solitario. No ha sido mi caso aunque reconozco que en muchas ocasiones he buscado el remanso del silencio, el encuentro con uno mismo, la soledad en suma.

Esto de ahora no es voluntario, las circunstancias de una enfermedad incurable progresiva han hecho que lo no deseado sea una realidad y comienza el periplo de añorar al ser que marchó de su casa y habita en otro lugar rodeada de seres semejantes a ella.
Dejados allí para que otras personas ajenas a su familia les cuiden. Realidad cotidiana cada vez mas frecuente y que deja indenfensos a los mayores desatendidos por sus familias.

No es compasivo con quienes lo han dado casi todo por sus hijos o nietos, y estos muy ocupados o simplemente cómodos les llevan a esos llamados geriatricos o residencias para mayores donde seres que ya no les importan a casi nadie esperan su muerte cuidados mientras tanto por profesionales que cobran por sus servicios.

Ella, mi esposa, si me importa mucho mas de lo que nadie pueda imaginar, pero ante la ya casi imposibilidad de seguir a su lado por su acelerada decadencia he tenido que ceder y seguir los consejos de nuestra doctora y la trabajadora social.
Se que estará bien cuidada, para que dure, e incluso la vida de ahora para ella puede resultar mas entretenida, pero le faltará lo esencial, yo mismo su marido.
Igual que me ocurrirá a mi, hoy por hoy sano y no preparado para acudir a un lugar como ese, un geriátrico o residencia donde exprimen los patrimonios de los mayores o los impuestos que otros ciudadanos pagan para que esos aparca ancianos sean subvencionados parcial o completamente.

Nuestros ancianos estorban, nuestros enfermos estorban, y nuestros bebes tambien estorban y los dejamos en guarderias inconcebibles hace menos de cincuenta años.

No tengo nietos y casi me alegro de que no hayan sido paquetes que dejan en consigna por no poder tenerlos durante largas horas.
Mis hijas fueron cuidadas por sus padres, mi esposa y yo, ella su madre incluso dejó su trabajo en comun acuerdo conmigo para ocuparse de ellas.
No nos gustaban las guarderias, nunca mejor llamadas, guarderias.

¿Quien lo hace ahora?
¿Quien de hecho podría hacerlo?

Esta mal llamada sociedad del "estado del bien estar" se olvida de sus ancianos, los abandona a su soledad, cuidados o no por extraños y permite que sus hijos los eduquen igualmente extraños.

Por mi parte ya paso, tengo edad mas que suficiente para que me importe muy poco lo que vaya a ser de este mundo cruel, ingrato e hipócrita.

Lo dicen con orgullo, cada dia se vive mas, y que?. Significa eso mayor calidad de vida.
Significa eso que los ancianos no son abandonados en geriatricos o sus propias casas.
¿Que hace esta sociedad con sus hijos pequeños?

¿Se hace alguna estadística de las personas que mueren abandonadas en sus viviendas?.
¿De los que se suicidan aniquilados por el sufrimiento o la tristeza?
¿Del maltrato de tantos pequeños?
¿En guarderias o en sus propias casas por padres que no saben que hacer con ellos en las vacaciones, en los fines de semana, o cuando lo recogen ya cansados por sus propios trabajos?

En fin, las reflexiones dan para largo y tendido, no tengo toda la noche y antes o despues ire a dormir.

Ultima reflexión, no me gusta nada en absoluto vivir solo y menos sin mi Cuca que ha sido mi vida y mi sosten durante mas de cincuenta años,





el gatufo



 

domingo, 5 de junio de 2016

NO ERA MI TURNO





Nadie sabe el momento o la razón que apaga la llama de una o varias vidas.
Un crió que cruza a destiempo, un conductor que se duerme, una llamada inoportuna, un cruce de reproches, una súbita enfermedad, vejez, homicidio, guerra, accidente, cualquier hecho absurdo propicia que la tijera corte el hilo de una o muchas vidas sin que tengamos explicación para ello.
Por que yo? suele ser la pregunta cuando no estamos preparados para el adiós, y casi nunca el tiempo vivido es suficiente para quien se agarra a la vida o desea la vida para los seres que ama.

Y tu? te agarrabas o no?.

Quien lo sabe, pero hace dos años se hizo evidente que no había llegado el momento de rendir cuentas e inexplicablemente te agarraste a la vida y comenzaste a salir del negro pozo en el que estabas inmerso.

No era tu turno, y rogaste a Dios que te sacara de la absoluta oscuridad en el que un tratamiento médico te había sumergido.
Morir o curar, cual era el propósito?, no puede haber explicación o motivo, era así y siempre la confusión de una muerte repentina, la de un amigo o un ser querido, nos sume en el desconcierto común a millones de seres que se preguntan sobre su destino, el de los que aman o el por que de lo que sucede a su alrededor.
Guerras, destrucción, miseria o muerte para unos y riquezas y buen vivir para otros.
No obstante el final es común a todos......nuestras vidas son los ríos que va a parar al mar, que es el morir, y allí llegan ricos y pobres, poderosos y humildes. 
La muerte nos iguala a todos en pocas horas, restos que se descomponen y al final son cenizas o polvo.

Demasiadas preguntas sin respuesta, nunca hay respuestas ante una muerte inesperada de un ser querido, y de la nuestra que?. Nada, una vez que llega ya no queda ni un segundo para recapacitar.
Se nos acabó el tiempo y ni todo el oro del mundo compra un minuto más de vida consciente para arrepentirse del mal que hemos causado, o por el desperdicio de días, meses, años, sumidos en problemas absurdos e insignificantes.
Por que no aproveché mejor mi vida, sería la pregunta a hacernos si nos dieran una segunda oportunidad. Pero no la hay, al menos en el mundo que conocemos.

No era tu caso Emiliano, no era temprana, no era ya inesperada para ti, pero te aferrabas al hilo y luchaste para que Dios te sacara del túnel de oscuridad e incertidumbre.

Por que o para que?. Ni tu mismo lo sabes, podría ser que tenías aún cosas que hacer?, tenías que seguir al lado de tu esposa, seguir cuidándola, escribir, viajar?. 
Visitar ciudades que te hubiera gustado ver, o simplemente estar ahora aquí escribiendo estas reflexiones sobre vida y muerte.
Afortunado tu que puedes hacerlo, mirar en tu interior y darte cuenta de lo que realmente importa.

Enigma indescifrable para todos, no era tu hora y seguiste respirando con la ayuda de personas que te amaban y deseaban tu curación.

Gracias Dios mío, pensaste, hombre descreído, agnóstico que se acuerda de lo infinito, de su Dios, cuando sufre y no sabe a que o a quien recurrir para que le saque del pozo, del sufrimiento o la desesperación que se siente cuando la vida no tiene atractivo alguno.

Ese eres tu, inseguro y doliente como todos los que se ven ante una situación de desesperanza absoluta. 
Dios mío, sácame de esta situación, rezaste, y funcionó, te sacó mucho antes de lo previsto.

Con tesón, con lucha, con ayuda de los que te quieren y se  esforzaron día tras día en sacarte adelante. 
Empezaste a poner peso, a sentirte mejor, a olvidar tus dudas, tu profunda tristeza, tu desinterés por la vida, y nuevamente comenzaste a escribir, a ver alguna serie en la televisión, a permitir que los que te rodeaban hablaran en voz alta y pudieran expresar sus opiniones sin censura o malas caras de tu parte.

Una amiga, Meli,  me comentaba que la miraba con cara de odio cuando trataba de animarme cada jueves que acudía, y acude, a casa desde hace años.
Buena y querida amiga que sufrió mis miradas asesinas cuando me decía algo para sacarme del marasmo mental en el que estaba sumido.

Retomaste tu Blog de una forma febril, a partir de Enero o Diciembre del 2013, nuevas ideas que contar, nuevas series o películas que ver, algún proyecto de viaje, por fin levantaste la persiana de la vida y nuevamente la luz entró a raudales en la casa y en tu mente.
El túnel oscuro iba iluminándose según transcurrían las semanas, e inexplicablemente en tres o cuatro meses notabas la mejoría.

Por que?. 

No hay motivo ni explicación, no era tu hora y Dios te permitió rectificar aspectos de tu vida con los que no te sentiste cómodo ni tranquilo.

Cuales?.

Mejor recordarlos en otro momento, ya que algunos que pueden leerte se aburren con esta historia común y frecuente para cualquier humano que se atreve a venir al mundo sin que nadie le pida opinión.
Aquí estamos y nos toca vivir, sufrir, disfrutar y finalmente morir, sin que nadie nos explique las razones para todo ello.

Ahora solo se me ocurre pensar y sentir, gracias Dios mío, obraste un milagro?. 
Seguro que si, pues no era mi hora.


 

emiliano

ULTIMO DIA




¿Que decir cuando una convivencia de cuarenta y seis años llega a su fin y la persona que amas abandona el hogar para establecer su habitat en una Residencia de Ancianos?.
Nada, sería la palabra adecuada, nada porque no encuentro expresión que defina la dureza de una separación parecida.
Y hoy la estoy viviendo en mi propia persona ya que mi niña se va a que la cuiden con mas posibilidades en otro sitio.

Tampoco puedo decir que me vaya a quedar solo ya que ella está presente en todas las situaciones de mi vida a lo largo de los últimos 47 años.
Nuestra convivencia ha sido intensa física y mentalmente, sin necesidad a veces de hablar para saber en todo momento lo que pensabamos o estabamos a punto de decir, comentar o incluso sentir.

Mi mejor amiga emprende un viaje del que no regreserá ya a nuestra casa, y yo aquí me quedo con el corazón roto pero sin que se note.
Tiene que salir latiendo para ir a visitarla, dárle ánimos, mucho cariño y recibirlo así mísmo de ella.

Conmigo tendré a Gatufo, mi fiel compañero de los últimos años que es seguro me dará muchas ganas de vivir para seguir cuidando de el.
Nos vamos a cuidar mutuamente, el con sus arrumacos, su presencia, adivinando mis pensamientos y yo proporcionándole su comida aderezada tambien con juegos, caricias y atención.

Tambien estarán las personas que quiero y me quieren, Chari y su familia con los que tambien he congenidado y los que tanto cariño han cogido a Cuca, Emiliano y Gatufo.

Ahora mísmo que son las cuatro y veinte, Chari sale de casa yendo hacia la suya, y lleva un llanto tremendo despues de besar y abrazar a Cuca. 
Es tal la llorina que ni tan siquiera yo he podido consolarla.
Tremendo el afecto y la simpatía que mi esposa ha despertado en estas personas, Chari y Fabiola, que la han cuidado por mas de un año.
Es muy consolador y de agradecer que Chari esté aquí para despedir a Maria José, y sienta ese fortísimo cariño por ella, me siento profúndamente conmovido viendo esto y eso me hace olvidar otras cosas que podrían hacerme daño.
No me lo hacen cuando presencio la generosidad de otras personas que sin ser familia demustran sus sentimientos de amor tan a las claras.
Gracias Chari, gracias Fabiola, y gracias Dani y Gabriel, habeis sido fieles amigos en momentos tristes.


Mañana a las once de la mañana tenemos que presentarnos en la Residencia con la ropa, historial clínico y tratamiento para un mes de ella, y allí se quedará sola con un trozo de nuestro corazón y nuestras mentes sin perder el contacto.

Allí donde yo esté estará ella, en mi pensamiento e incluso en mis dialogos internos.
Te llevamos a un sitio nuevo, tu no te vas porque no puedes, pero aquí dentro te quedarás hasta mi último pensamiento racional pues en lo que derivan nuestras mentes nunca lo sabremos.

Hoy estoy bien, mañana no lo se, por lo tanto ¿como vamos a hacer planes o promesas?. Nuestra intención parece muy clara hoy y pensamos que la cumpliremos a pie juntillas, y no hay nada mas cambiante que nuestra propia vida, salud o incluso mente.

Tu estarás siempre conmigo mientras yo pueda pensar y decidir.










emiliano
 

viernes, 3 de junio de 2016

EL DECLIVE





Hemos vuelto a casa después de visitar a la doctora y estamos satisfechos por el deber cumplido.
Es una regla admitida por todos que en el preciso momento que te quejas de algún dolor o mal siempre habrá alguien dispuesto a decirte la misma frase.
¿Has ido al médico?, pues vete mañana mismo.

Así hemos hecho, y las impresiones son contradictorias, me explico.
La doctora me dice que mi dolor agudo de pierna y rodilla es "artrosis" y que eso no tiene cura ni tratamiento.
Ande, me ha dicho, y yo le contesto que ya ando y me sigue doliendo.
Ande más, me ha replicado.

Y como es posible doctora que este dolor me haya venido así, de repente, antes jamás me dolió así, le digo.

De gracias entonces si antes no ha tenido esos dolores, son lógicos según cumplimos años y en su caso con mucho mas motivo si es, no lo diga pienso, mayor.





Vale, ser mayor justifica ya todos los males, dolores, cojeras, artrosis, reuma, próstata, y así decenas de dolencias patológicas que dicen propias de la edad.

Y demos gracias de no haberlos tenido antes, es el comentario que de alguna forma consuela y el que me he traído rumiando a casa.

A Cuca si le ha recetado una droga que puede ser válida para sus neuralgias del trigémino, un dolor inaguantable que la trae a mal traer todas las noches, confío en que mejore y pueda descansar si esos latigazos de dolor tremendos.

emi






COLECCIONISMO







Todo el día y parte de la noche colocando mis cosas, luego jamás recuerdo donde he puesto lo que necesito, y vuelta a empezar.

Puede ser por la edad, o quizás siempre he sido así, pero al  segundo de soltar algo de la mano sin darme cuenta se me plantea el problema de encontrarlo.

Actuamos por instinto, compulsivamente, sin saber el por que, y nuestro cuerpo hace lo que le da la gana sin que nuestra mente controle ni recuerde el motivo de hacer lo que hacemos.

Algunos días es que no puedo parar, muevo las cosas de un lugar para otro tratando de hacer sitio y el sitio no se agranda, o si hago el propósito de tirar o regalar algo, después de hacerlo inmediatamente compro un nuevo chisme que ocupa el lugar que había quedado expedito.

Vuelta a empezar, donde coloco la última Tablet, el último Smartphone, que hago con el antiguo, lo guardo, lo tiro, lo regalo, y así puede uno coleccionar cuatro, cinco, seis, o quien sabe dependiendo del capricho del sujeto, yo o tu, y las posibilidades que tenga.


Berlín


Llevo un año, mas o menos, coleccionando chismes electrónicos que me fascinan, a cual más. Y la industria del consumo no para, cada seis meses la pijada mayor que uno imagina enseguida  queda superada por otra nueva. Y así un no parar.

Años ha los aparatos duraban media vida. Comprabas una tele y te duraba quince años, hoy cuatro o cinco a lo sumo, los electrodomésticos podían tirarse veinte años sin renovarse. No digamos un aparato de radio o un reproductor de video o cintas de música, ahora dejaron de existir.


Me da la sensación que he vivido lo inimaginable en electrónica y tecnología, y cada cual pugna de alguna manera para no quedarse atrás.

Son las doce de la noche, me da tiempo a colocar alguna cosa más y veré si puedo prescindir de algún aparato.

De buena gana prescindiría de todos y me iría a vivir a un lugar aislado de tecnologías, rodeado de árboles, o el mar, y que no hubiera posibilidad de comprar nada más que comida.


Dresden




emi

HAMBRE Y NECESIDAD


A veces no puedo evitar mis recuerdos y viene a mi memoria el mundo de antaño cuando era un niño y pienso que:


Dresde



Me crie en un mundo austero de posguerra donde carecíamos de todo.
España era un país pobre, hambriento, represivo, donde las libertades individuales o colectivas habían sido segadas o arrancadas de cuajo tras una larga guerra civil que enfrentó hermanos contra hermanos, vecinos, familias, amigos y acabó con mas de un millón de muertos en batalla y fuera de ella, asesinados, masacrados, enterrados anónima mente por ambos bandos en liza.

Despues de esto hubo una gran represión por parte de los vencedores, la dictadura, que se cobro decenas de miles de vidas y ya nadie se atrevía a opinar, reunirse, o crear conflictos de ningún orden.
No existía el derecho de huelga, reunión, asociación, ni por supuesto los partidos políticos.

La policía "secreta", la secreta como se decía entonces, pedía la documentación en cualquier lugar, más cuando se viajaba en tren o autobús pues el control era exhaustivo y estricto.

La escasez era extrema, hasta el punto que se emitieron cartillas de racionamiento para los productos básicos acordes con el número de miembros de una misma familia.
Se iba a la tienda cuando llegaban noticias de que un producto había llegado, aceite, patatas, azúcar, harina, sal, o cualquier otro suministro vital para subsistir.
Tampoco había carbón o leña para encender la lumbre y poder cocinar.

La carne era artículo de lujo, escaso, y el pescado no entraba a ser considerado como alimento pues la flota pesquera había desaparecido.

Dos nenas y un varón,que era el niño de la mamá, esa era mi familia de crio, y aunque no había demasiados mimos y se pasara francamente mal, el pequeño era quien recibía más cariño.
Me sonrío y pienso en mi madre ya fallecida.
Cuanto la echo de menos, siempre la echaré de menos, hasta que me reúna con ella.


Berlín


Pienso en aquellos pequeños, yo y mis dos hermanas, a los que la realidad de entonces no les influía, no se enteraban de nada, vivían la vida que viven los críos siempre propicios a jugar y a hacer travesuras que sacaban de quicio a su madre la cual no solía estar de buen humor con tanta escasez y sin dinero para alimentar a sus hijos como ella deseaba.

Recuerdo el hambre que se pasaba, con guerra, la segunda mundial, y después de ella.
Fue mucho peor cuando acabó la guerra en Europa, España quedó aislado con un bloqueo internacional por haber apoyado tácitamente a los perdedores, las fuerzas alemanas y a su sangriento dictador Hitler.


No obstante para mis hermanas y para mi la vida parecía grata, éramos niños al fin y al cabo y no conocíamos otra cosa, en casa no había casi de nada, no había teléfono, ni lavadora, tampoco nevera, ningún otro electrodoméstico que ayudara en las faena doméstica.
Solo los ricos y enchufados podían tener algo semejante, o una "chacha" o sirvienta que les hiciera los trabajos duros como limpiar, fregar y cocinar.

Nosotros teníamos una radio de segunda mano, unos cuantos libros heredados de nuestro abuelo y nada más. Algún tebeo viejo y sobado, y pipas de calabaza para matar la "gusa".

Pasábamos mucho frio, y nos asfixiábamos en verano, igual que todos, queríamos refrescarnos teníamos el botijo y la fuente pública frente a nuestra calle.
Se dormía la siesta, a jugar por la tarde. La calle era nuestra escuela.
 
Vivíamos a las afueras de Madrid, en el barrio de Tetuan de las Victorias, y éramos unos privilegiados en relación con nuestros vecinos, mi padre trabajaba todo el día con dos empleos de oficina.


Dresde
No era trabajador manual, se levantaba a las seis y media de la mañana, volvía a las diez de la noche.
Cuando llegaba a casa nosotros estábamos acostados y el estaba demasiado cansado para intentar despertarnos.
El estraperlo y acaparamiento de alimentos era la tónica común en todos los lugares, de forma que la dictadura imperante estableció unas aduanas o barreras en las afueras de las poblaciones que impedían el tráfico o libre circulación de cualquier alimento entre los distintos territorios de España.

A estos organismos se les llamaba "oficina de abastos" y se encargaban de controlar, inspeccionar, y denunciar abusos en la composición o distribución de los alimentos, controlaban pesos y medidas en las tiendas de ultramarinos y panaderias.

Se aguaba la leche, el vino, se mezclaba la mantequilla con otras grasas, el aceite era escaso y a granel mezclado con nadie sabia que, el azúcar era inexistente, el café había desaparecido, se tomaba achicoria como sustituto del café y en las familias se acostumbraba a racionar todo, el pan, la margarina, la poca carne o cualquier alimento que remediare el hambre generalizada.

Para estos tres niños, mis hermanas y yo mismo,  la vida transcurría llena de aventuras, no sabían de vida y las penalidades formaban parte de la rutina no ansiando un cambio de vida hacia mejor pues simplemente no sabían en que consistía eso.

¿Una vida mejor que la que llevaban?, que disparate, estaban casi todo el día jugando en la calle tras salir de la escuela, y se lo pasaban bien imaginando que eran héroes de los tebeos de entonces, "El Guerrero del Antifaz", "El Capitán Trueno" o "Roberto Alcazar y Pedrín" entre muchos otros.
No todos los tebeos estaban a nuestro alcance, mirábamos "Superman" con cara de bobos sin reunir las pesetas necesarias para comprarlo.

Nos gustaban los de "Hazañas Bélicas" pero eran muy caros también, solíamos mirarlos con envidia cuando los veíamos en cualquier kiosko del barrio o en las manos de algún amiguete mayor.

Los cromos nos fascinaban, los había de las películas que estrenaban entonces y para nosotros todo era como de cine, al llegar a casa era cuando volvíamos a la realidad, las malas caras, los azotes en el trasero, la escasez y los malos humos.

El cine de barrio era nuestro refugio y pugnábamos por ir al menos un día a la semana a las sesiones de infantil, donde los peques del barrio atestaban el recinto de pie, sin asiento, ¿y que nos importaba eso?. Éramos felices viendo una del oeste o quedábamos con la boca abierta viendo las casas de los americanos en una comedia de las de entonces.

Que bien se vivía en America, pensaban todos, tienen de todo e incluso dejan comida en los platos.

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Encuentro ciertas semejanzas entre el pasado y la crisis que estamos viviendo ahora.
Comedores sociales, miseria, gentes que rebuscan en la basuras, inmigración, tristeza, paro y sobre todo desesperanza.

Pensaba que nunca volvería a verlo de nuevo.


emi